En nuestro país
la mayoría de los ciudadanos son católicos. Se pudo observar que en la pasada
visita del papa Benedicto XVI, miles de personas se dieron cita en Guanajuato,
para recibir al papa, desatando euforia, fanatismo, por tan solo verlo, o por
estar lo más cerca posible de él, para recibir su bendición. Todo el país estaba
ansioso por su llagada. En todos los medios de comunicación se hablaba de su
tan esperada visita, en fin el mensaje de las televisoras era que su llegada a
México sería un gran aliento para los mexicanos, y ayudaría a reforzar la unión
y la paz en nuestro país.
Pero en realidad
la visita de este fue con otro fin. Benedicto XVI llegó al país solo para
aprovechar la plataforma del ”México siempre fiel”, que Juan Pablo II había sembrado
en México.
Todo esto para
acelerar la canonización de Juan Pablo y así poder sepultar las evidencias del
encubrimiento papal a Marcial Maciel.
Como es posible
que el ex llamado Padre Santo, haya tolerado este tipo de actos ilícitos tan
graves que cometió Maciel, al someter a muchos jóvenes a sus actos sexuales
desenfrenados. Peor aún fue consentir a este pederasta y permitir que siguiera
cometiendo todo tipo de abusos durante tantos años.
No logro
entender porque el gobierno consiente la intervención e influencia de la iglesia y peor a un, ser parte de la gran corrupción y violaciones ejercidas a tantos niños durante mucho tiempo.Debemos ponerle fin a esto.
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